Existe una raza de cerdo con un aspecto ciertamente peculiar. Tiene un aspecto un tanto salvaje, al que contribuye la lana que lo cubre y que le proporciona una apariencia a mitad de canimo entre jabalí (sin colmillos afilados) y oveja. Es el cerdo Mangalica, originario del este de Hungría y que en los últimos tiempos ha encontrado su salvación comercial con la demanda en España.

 

No sólo despista su apariencia. El cerdo ‘mangalica’ se caracteriza porque su carne, especialmente si está curada por procedimientos similares a los que en España utilizamos para obtener los jamones y paletas, resulta de un aspecto y sabor un tanto similares al del cerdo ibérico que aquí acostumbramos a consumir.

Esa similitud, no en vano el mangalica procede del mismo tronco mediterráneo, es ‘pariente’, se puede decir, del cerdo ibérico, es parte de su éxito en el mercado español y del quebradero de cabeza de los que luchan por evitar que sus jamones ibéricos puros sean objeto no ya de imitaciones, sino de falsificaciones que supongan un fraude al consumidor.

Y es que el jamón o la carne del cerdo mangalica, aunque sean sabrosos porque también tienen una buena proporción de grasa infiltrada en los músculos del animal, no tiene ni la calidad ni, por supuesto, el precio del jamón ibérico. Ya se han hecho pruebas entre consumidores con el descorazonador resultado de que la mayoría han sido incapaces de distinguir entre el jamón ibérico y el mangalica, aunque tal vez los resultados serían distintos en zonas como Extremadura, Salamanca y las provincias andaluzas de Huelva, Sevilla y Córdoba, en las que el jamón ibérico tiene un consumo más frecuente por ubicarse allí su zona de producción.

 

Deja un Comentario